Mexican convulsions
I knew Luis González de Alba for his controversial, non-PC WP opinions and that’s why I bought a popular science book of his in the last Spanish bookfair here in Guadalajara. The essays I have read have so far been overly digressive and frankly tedious overall, but there have been several fascinating insights here and there. My favorite of all:
La psicología social mexicana tiene un magnífico tema de investigación en nuestra identificación con los vencidos y no con los vencedores, siendo hijos de ambos. Decimos que “ellos”, los españoles, legaron y “nos” conquistaron. ¿Por qué nos llamamos conquistados si también somos conquistadores? ¿No tenemos ojos de todos los colores y pieles de todas las tonalidades? ¿No nos llamamos Carlos, Miguel, Antonio, María, Carmen? Nos apellidamos González, López, Payán, Cárdenas, Aguilar, Toledo, Segovia, Cortés [!]. La idílica y tonta visión que tenemos del imperio azteca la pensamos en español y cuando insultamos a España la insultamos en español.
Luis González de Alba, Los derechos de los malos y la angustia de Kepler: Las mentiras de mis maestros p151
Mexican social psychology has a wonderful subject of investigation in our identification with the vanquished and not the vanquishers, being children of both. We say “they”, the Spaniards, came and conquered “us”. Why do we call ourselves conquered if we are conquistadores too? Don’t we have eyes of every color and skins of every tone? Aren’t we named Carlos, Miguel, Antonio, María, Carmen? Our surnames are González, López, Payán, Cárdenas, Aguilar, Toledo, Segovia, Cortés. The idyllic and foolish vision we have of the Aztec empire we think in Spanish and when we insult Spain we insult her in Spanish.
I remember Andrea cringing when I read this to her, denying any link with the brutish Spaniards — Andrea, my beautiful, western-named, Spanish-surnamed, milk-white, hazel-eyed Mexican friend.


3 Comments
Adolfo is my slave name….. ;)
Ok, el comment anterior fue chiste, pero me recordó una supuesta anécdota que corre en la familia de mi mamá. Resulta que hace muchos años la gente con apellido indígena fue obligada a cambiárselo por uno español.Segun ésto había que comprar el nuevo apellido y el costo de cada uno se determinaba por la cantidad de letras que contenía, por lo que un apellido más largo significaba que la familia tenía más dinero. Y fue por eso que la familia escogió el de Rodríguez (aunque mi Rodríguez es de mi papá no de mi mamá)......
Además eso de no identificarse con España es común en muchas ex-colonias. Los gringos no se ven como Ingleses, los brasileños no se ven como portugueses, y los quebecois no se ven como franceses. Mas aun, si acaso alguien aun le da por insultar a España lo haría con un “chinga tu madre” y no con un…bueno….cualquiera que sea el insulto comun por alla.Lo anterior me lleva a dudar de la credibilidad del autor, además que el tema que trata es más trillado que el de por que los Simpsons se han vuelto tan malos. Octavio Paz y otros más reconocidos tienen ensayos sobre el tema, pero me parece que nadie ha podido sacar algo concluyente al respecto, o bueno, al menos algo que a mi me satisfaga.
Links, links a los ensayos!
El caso no es verse como Españoles, el caso es bajarle al victimismo y reinventarnos. Eso es precisamente lo que ha buscado Richard RodriguezELZR (otro Rodriguez!) con sus ensayos, con sus reescrituras:y presiento que es es lo que busca Luis de Alba tambien. Creo que nuestro indigenismo es un tema de mas trillado (sobretodo, claro, por la “izquierda”—madre de todos los victimismos), pero lo triste es que ha sido infantilmente trillado.
Que buena la anecdota que cuentas, jamas la habia oido—pero que mal que admitiste como chiste el primer comentario, yo ya tenia casi escrita la respuesta:
:)